Fue toda una suerte, porque en dos horas formamos un grupo de cinco, y a la mañana siguiente teniamos el auto en la puerta del hostel.
Asi que, serpenteamos primero por la Quebrada de las Conchas.....uf!!......vaya paisaje mas lunar....
Despues de comernos varias docenas de empanadillas y algunas jarritas del famoso vino de Cafayate, nos fuimos a dormir y asi aprovechar el dia con el coche, nuestro destino era la Quebrada de las Flechas. Un tramo sin asfaltar de la famosa ruta 40 que se nos llevo un trocito de rueda. Pero valio la pena.
Mis compañeros de viaje retornaron a Salta dejandome a mi en Cafayate. Asi que al otro dia aproveche para aventurarme en una excursion que me llevaria a una serie de cascadas que me habian dicho. El camino estaba un poco confuso sin guia, pero estaba claro que tenia que ir subiendo cañon arriba. Entre piedra y piedra, di con ellas.
















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